viernes, 8 de enero de 2016

Romel Guzamana, el Dip. indígena desproclamado por el gobierno


Romel Guzamana, diputado de la MUD electo por la representación indígena de la Región Sur, resultó afectado por la decisión de la Sala Electoral de suspender la proclamación de todos los representantes al Parlamento del estado Amazonas.

Por Maye Primera @mayepri

Como a Evo Morales, a Romel Guzamana le gusta el fútbol.

Guzamana es el primer diputado de oposición elegido en 15 años por los pueblos indígenas del sur de Venezuela, desde que la Constitución les garantiza uno de los tres escaños que corresponden a los pueblos originarios en el Parlamento nacional.

Piensa que Evo Morales, presidente de Bolivia, aliado y amigo del difunto presidente Hugo Chávez, está haciendo historia con su gobierno nacido de las luchas indígenas pero corre el riesgo de perderse.

–Aún no conoce el comunismo, es un hombre virgen. Pero ya lo ves hablando de leninismo… o de Chávez. Hay indígenas comunistas que son los propios burgueses –opina el diputado.


Guzamana pertenece a la comunidad indígena Baniva y es originario de Maroa, en la frontera del Amazonas venezolano con Colombia y Brasil. © Gabriel Osorio

A Guzamana lo postuló la Confederación Indígena Bolivariana de Amazonas (COIBA), afiliada al partido Voluntad Popular que lidera el exalcalde preso Leopoldo López y a la alianza de más de veinte organizaciones políticas que integran la Mesa de Unidad Democrática (MUD). Ganó con 48.71% de los votos en una elección donde participó 67.75% del electorado de tres estados del sur: Amazonas, Apure y Bolívar.

Dos semanas después de que fue declarado ganador, la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia –controlada por el chavismo– dictó una sentencia para ordenar la desproclamación de los cuatro diputados electos en Amazonas –tres de oposición, incluyendo a Guzamana, y uno chavista– como respuesta a una medida cautelar solicitada por el oficialismo.

Ya el indígena abrió los ojos, ya no cree en este gobierno porque se está metiendo con lo más preciado que tiene

Con ello, la sala restó tres votos a la mayoría calificada de 112 escaños que obtuvo la MUD en las elecciones del 6 de diciembre y que le permitirían ponerle freno político al gobierno de Nicolás Maduro.

El tribunal no le envió al diputado electo ninguna notificación oficial de esta decisión adoptada el día 30, en mitad de las vacaciones decembrinas del Poder Judicial. Fue un día antes de la instalación de la nueva Asamblea Nacional, pautada para el martes 5 de enero, cuando el Tribunal publicó el contenido de la sentencia en su portal web.


Guzamana ganó con el 48.71% de los votos en una elección donde participó el 67.75% del electorado de tres estados del sur: Amazonas, Apure y Bolívar. © Gabriel Osorio

Guzamana, que el día de Año Nuevo viajó más de doce horas por carretera desde la capital de Amazonas hasta Caracas para defenderse, se enteró de la novedad en los portales de noticias digitales. Porque en la sede del Supremo nadie lo recibió.

–Todavía están contando los votos y el TSJ ya se pronunció con una sentencia respecto a la totalización, sin que yo pudiera tener acceso a esa información –se quejó el diputado.

Según el recurso, promovido por una diputada electa del PSUV y admitido por magistrados que en el pasado reciente fueron diputados de la misma bancada, el resultado de las votaciones del 6 de diciembre en Amazonas fue producto de un fraude. Como evidencia, el oficialismo promovió una grabación difundida en medios del Estado donde se escucha a líderes de la oposición tramar un supuesto plan de compra de votos, que el tribunal aceptó como válida.


La demarcación de los territorios indígenas, establecida en la Constitución de 1999, es una promesa largamente postergada por el chavismo. © Gabriel Osorio

En el documento, el oficialismo no cuestiona el sistema de votaciones, que es automatizado en todos los circuitos indígenas (donde no llega la electricidad, las máquinas funcionan con baterías). Tampoco reclama un segundo escrutinio al Consejo Nacional Electoral ni argumenta que el PSUV obtuvo más votos. En cambio, pide la anulación del proceso completo en el estado y que no se convoque a nuevos comicios hasta tanto se haga una experticia del Registro Electoral, donde se contraste la identidad de cada votante con su partida de nacimiento.

–Los indígenas saben votar. Por eso es que hemos llevado al gobernador donde está. Porque saben votar, así les pongan la tarjeta como sea –defiende Guzamana–. Ya el indígena abrió los ojos, ya no cree en este gobierno porque se está metiendo con lo más preciado que tiene, su tierra y su alimentación.

Romel Guzamana pertenece a la comunidad indígena Baniva, lo mismo que el gobernador Guarulla. Nació hace 37 años en Maroa, en la frontera del Amazonas venezolano con Colombia y Brasil. Fue limpiabotas y vendedor de periódicos. Luego dirigente estudiantil en el liceo y en el campus universitario. En 2006 se graduó de abogado en la Universidad Central de Venezuela, en Caracas. Fue electo diputado regional en 2012.

Lo primero que prometió hacer como diputado a la Asamblea Nacional es pedir la anulación de los convenios suscritos con China por los gobiernos de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro, que autorizan la exploración en las selvas venezolanas, en busca de oro, diamante y coltán.

No podemos contra el sistema de corrupción del gobierno venezolano. Para nada elegimos a un alcalde y concejales, si los que mandan son la guerrilla y la fuerza armada nacional

–El gobierno venezolano negoció con el gobierno chino nuestras riquezas minerales y no consultaron con los hermanos indígenas si podían explorar y ceder algunas tierras para explotar el oro a futuro, como lo establece la Constitución. Ahorita están metidos en Amazonas, haciendo los mapas exploratorios. Ellos hablan (de la amenaza) del imperio gringo y ahora tenemos metido en Venezuela a un imperio chino –dice Guzamana.

Venezuela es uno de los países más afectados del mundo por la contaminación de mercurio en sus ríos, utilizado para separar el oro de la tierra. Hay deslaves en medio de la selva por el uso de dragas para extraer el mineral. La cuenca del río Caura, que deriva del ancho Orinoco en el estado suroriental de Bolívar, se ha convertido en un pantano. Y además de los chinos, están los garimpeiros (mineros ilegales de Brasil) y las fuerzas guerrilleras de Colombia, que controlan grandes extensiones de territorio en el sur del país.


“El gobierno venezolano negoció con el gobierno chino nuestras riquezas minerales y no consultaron con los hermanos indígenas”. © Gabriel Osorio

Hay comunidades indígenas, asegura el diputado, que han sido completamente cercadas por la guerrilla: pasa en las comunidades de Atabapo, el río-frontera que separa a Venezuela de Colombia; en la zona del Ciapa, en el Alto Orinoco; en los alrededores del río Sipapo, en el municipio Autana del Amazonas; en Moyo, en Macuruco…


Guzamana se enteró de que lo habían desproclamado a través de los portales de noticias digitales. © Gabriel Osorio

–Crean una cerca perimetral que es territorio de ellos, totalmente absurdo. Y los militares saben de todo esto, pero se están haciendo ricos a costillas de los hermanos indígenas. Para nada elegimos a un alcalde y concejales, si los que mandan son la guerrilla y la Fuerza Armada Nacional –denuncia el diputado.

La demarcación de los territorios indígenas, establecidos como propiedad colectiva de los pueblos ancestrales en la Constitución de 1999, es una promesa largamente postergada por el chavismo. Debió realizarse en el transcurso de los dos años siguientes a la aprobación del nuevo texto constitucional, pero nunca ocurrió pese a ser ésta una iniciativa del propio Hugo Chávez quien, al pensarlo por segunda vez, concluyó que hacer la delimitación equivalía a crear un Estado dentro del Estado.

–Nos engañaron vilmente, se burlaron de nosotros. Querían negociar nuestras tierras, parcelar como si fuera un cementerio. Y no: la tierra es de nosotros, colectiva, queremos trabajarla. No salimos de Cristóbal Colón para caer en este gobierno comunista y totalitario.

Los rostros de la nueva mayoría. Gilber Caro, de las prisiones a la Asamblea

Por Maye Primera @mayepri

A la víctima le volaron de un tiro la cabeza. Él no lo hizo, pero sí vio quién fue y no lo delató, dice Gilber Caro.

–El que lo mató está muerto, un muchacho del barrio. No quise decir quién era porque me iban a matar, es un código. Me condenaron a 20 años como autor material del crimen y el barrio entero sabía que yo no había sido. Algo que no hice me ayudó porque ahora vivo de esa historia.

A Caro no deja de sorprenderle cómo lo recibe Catia, su barrio en el oeste pobre de Caracas –donde se crió, donde vendió drogas, donde tantas veces se lo llevaron preso–, ahora que ha sido electo diputado suplente a la Asamblea Nacional y que es el primer expresidiario en la historia que ha llegado a la Cámara.


–En casa de mi mamá anoche hubo una asamblea comunal y la gente me llamaba “señor diputado”, “con su permiso”. Eso te genera algo que después vas asimilando. No es fácil digerir los cambios.

Esta noche Caro celebra el triunfo con todo su equipo de campaña. Concejales, niños, voluntarias que le escuchan alrededor de una mesa larga de mantel anaranjado, el color de Voluntad Popular, el partido de Leopoldo López, que obtuvo 15 de las 112 curules de la alianza opositora y veinte diputados suplentes.

Gilber Caro ganó como suplente del diputado Rafael Guzmán de Primero Justicia, el partido de Henrique Capriles, y aspira estar en el hemiciclo el día en que la nueva mayoría cumpla una de sus ofertas electorales: aprobar una ley de Amnistía que ponga en libertad a más de ochenta venezolanos detenidos por razones políticas. Entre ellos, López.

"De Chávez me llamó la atención que estuvo preso, eso hacía como un clic entre él y yo"

“Estamos buscando la libertad de Leopoldo López, la libertad de Venezuela”, arenga Caro en su discurso de agradecimiento. Y las mujeres y los niños replican: “¡Amén!”. “Hay que mantener la esperanza y la fe. Es uno de nuestros eslogans que Leopoldo López posicionó: ‘¡Fuerza y…’”. El coro replica: “¡Feeeee!”. El público responde “así es” cuando dice que más temprano que tarde llegará a Miraflores “el gobierno que Dios quiere para nuestro país”, con gestos vehementes como los de López y un tono de voz como el de Capriles.


“De Chávez me llamó la atención que estuvo preso, eso hacía como un clic entre él y yo”. © Gabriel Osorio

Su novia es venezolana y vive en Suiza desde hace ocho años, donde da clases de español a niños en edad preescolar. Se conocieron por Twitter hace cuatro años. Ella vino a visitarle antes de las elecciones y en agosto aspira mudarse de vuelta al país. Gilber promete poner una valla en el aeropuerto de Maiquetía que diga: “La repatriación se hace cantando” para recibir al millón y medio de venezolanos que como ella se fueron del país en la última década.

–No tendremos más esas vallas (en Caracas), que dicen: ‘Miami, donde se puede vivir tranquilo’. En Miami, en Nueva York, en Europa nos suplicarán para vivir en un pedazo de tierra de este país. Nosotros nacimos para gobernar este país y lo vamos a gobernar. No nacimos para cola, nosotros somos cabeza.

Caro representa al circuito de Guatire, Guarenas y Caucaguita, en el estado Miranda. © Gabriel Osorio

La arenga de Gilber se despide en alto, con las mujeres y los niños coreando: “¡Sí, se puede!”, “¡Sí, se puede!”. Luego estallan la salsa y el reguetón.

De predicador a político

De 20 años de prisión pagó 10 en las peores cárceles del país a partir de 1994. Año y medio en el Retén de Catia en Caracas, tan brutal que lo demolieron después de una visita del papa Juan Pablo II. Cinco en El Rodeo, una penitenciaría ubicada en el circuito electoral de Gilber, a las afueras de Caracas, que ni con tanquetas militares el gobierno ha logrado controlar. Seis meses en Yare, donde Hugo Chávez estuvo preso entre 1992 y 1994. Seis meses en El Junquito, donde estuvo preso el expresidente Carlos Andrés Pérez tras ser condenado por corrupción. Durmió dos años en el retén de La Planta, demolido en septiembre de 2012 después de un mes de motín.

¿Que un expresidiario no cambia? Eso es porque no conoces al Gilber

En década y media de chavismo, entre 1999 y el primer semestre de 2015, han sido asesinados más de 6,581 internos y más de 16,400 han resultado heridos en las cárceles del país, según cifras del Observatorio Venezolano de Prisiones. La edad promedio de muertos y heridos es 28 años.

Creció en las cárceles y ahí aprendió a ser líder, visitando a un hermano mayor que sí mató a un hombre que quería matarlo, un 24 de diciembre. En El Rodeo dirigió una banda llamada los Carblack –los carros negros– que él compara con pandillas del Bronx y la Mara Salvatrucha de El Salvador.

–Pero nunca le quité la vida a nadie. Tuve liderazgo, quise ayudar al más débil. Tú sabes cuando naces para algo y yo sé que nací para liderar a la gente.


Caro creció en el bipartidismo anterior a Chávez, en una sociedad de adecos y copeyanos. © Gabriel Osorio

Gilber lo supo pocos años antes de ir a la cárcel, cuando se volvió espiritista y sentía que una voz le decía: “Tú naciste para esto”. En esa época comenzó a fijarse también en Hugo Chávez, detenido en 1992 por liderar un golpe de Estado fallido contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez. Chávez salió de la cárcel el mismo año que Gilber Caro cayó preso, 1994. En la década siguiente, Gilber escuchó sus discursos durante horas. También en ese tiempo se volvió predicador.

–De Chávez me llamó la atención que estuvo preso, eso hacía como un clic entre él y yo. Y el discurso de reivindicar lo social, el discurso de justicia, de igualdad.

Caro creció en el bipartidismo anterior a Chávez, en una sociedad de adecos y copeyanos. No les creía, vivía en una comunidad muy pobre donde sus promesas no se cumplían, pensaba que la política era un oficio de ladrones.


Catia, donde transcurrió la infancia del ahora diputado suplente. © Gabriel Osorio

No militó en ninguno de los dos partidos, pero conocía las romerías: verbenas políticas con comida y alcohol en la avenida Bolívar de Caracas, de donde llegaba su padre borracho y de noche con ánimo de golpear a su madre.

–En 2004, cuando veo que Chávez tiene resentimientos, sentí que iba por el camino equivocado. Porque yo sé lo que trae el resentimiento y la violencia: trae odio, divisiones y termina uno frustrado.

Gilber Caro pasó los últimos diez años de su condena, a partir de 2004, bajo régimen de presentación. En 2007 comenzó a trabajar con Leopoldo López, entonces alcalde del municipio capitalino de Chacao. En 2009 se inscribió en el partido de López, Voluntad Popular.

En 2012, participó en la elaboración del plan de gobierno de la candidatura de Henrique Capriles en asuntos penitenciarios. Completó su pena en julio de 2013. Al año siguiente quedó habilitado para presentarse en elecciones y ya tenía en mente ser candidato al Parlamento.


“Yo sé lo que trae el resentimiento y la violencia: odio, divisiones y termina uno frustrado”. © Gabriel Osorio

Caro acaba de fundar un centro de formación para expresidiarios que bautizó con el nombre de Leopoldo López, condenado a casi 14 años de prisión por rebelión contra el gobierno de Maduro y detenido en una cárcel militar desde febrero de 2013.

“En la política venezolana Leopoldo es una referencia como Martín Luther King”, dice Caro, cada vez más convencido también de que su propia vida “se parece mucho a la de Malcom X”.

–Yo no soy un fenómeno, yo creo en el cambio. ¿Que un expresidiario no cambia? Eso es porque no conoces a Gilber –dice Gilber.